Como sobrevivir a los Reyes Magos

Tres muñecas, cinco juegos de mesa, dos balones, cuatro camiones, seis puzzles… y la pregunta siguiente en la cabeza de los padres y madres… ¡¿dónde voy a meter todo esto?! Sus majestades los Reyes Magos hacen de las suyas y nos llenan la casa de juguetes que, en el mejor de los casos, una semana después los peques ni los miran. ¿Cómo manejamos esta situación?

Ya han pasado las navidades y, a muchos padres, nos queda esa sensación de haber fracasado por completo cuando vemos la montaña de regalos en la que se han sumergido nuestros hijos. Todas esas buenas intenciones y consejos a la familia sobre qué regalar y qué no, las recomendaciones de los expertos (algo educativo, algo para leer y algo que deseen mucho) han quedado en el olvido. Muchas veces, la familia, con sus mejores intenciones, llena de regalos a los peques, porque les hace ilusión ver sus caritas cuando abren los paquetes. «Pobrecit@, si solo es un detallito» dicen mientras nuestr@ hij@ abre una enorme caja con miles de piezas de un barco pirata que tendrán que montar los papás ¡Que no cunda el pánico! Aún estamos a tiempo de retomar el control de la situación.

Una de las primeras opciones que podemos tomar es el clásico «guardar y dosificar». Esto es, guardar varios de esos regalos e ir dándoselos poco a poco durante los meses siguientes. Ante una gran cantidad de regalos, los niños se olvidan de muchos de ellos y les hace la misma ilusión (e incluso más), recibirlos tiempo después sin ningún motivo aparente (Reyes Magos, Papá Noel…). Los peques no son capaces por sí mismos de hacerlo, el autocontrol pasa porque previamente alguien nos enseñe a controlarnos, cuantas más cosas tengan menor será el tiempo que les dediquen, saltarán de una actividad a otra y no se concentrarán en ninguna, perdiendo rápidamente el interés en cada una de ellas. Es interesante ayudarles a que disfruten y expriman cada juego al más mínimo detalle, porque es entonces cuando se despierta su curiosidad y aparece la imaginación. Si solo tienen un coche de carreras, éste mismo puede convertirse en barco, avión y hasta en cochecito de paseo de las muñecas. Por el contrario, si les damos todos estos juguetes no será necesario que imaginen nada, se lo estamos facilitando demasiado.
Otra buena opción, la más importante diría yo, es sentarnos a jugar con ellos.  Así podremos crear historias juntos, explicarle nuevas maneras de utilizar los juguetes y compartir ese preciado tiempo con ellos. Recordemos que somos sus personas favoritas con las que pueden jugar, sobretodo con los más pequeños, luego cuando crecen esto cambia y sus preferencias irán hacia sus compañeros y amiguitos, aprovechemos este momento fugaz.
La tercera opción que tenemos en nuestras manos, y esta es un poco más complicada, es animarles a donar algunos de los juguetes recibidos en exceso a otros niños en situaciones menos favorables. Con esto trabajamos la empatía (y esto con los menores de 4 años va a ser más complicado debido a el escaso desarrollo de esta habilidad y al sentimiento de pertenencia que tienen, el famoso «mío, mío, mío»). Les enseñamos así mismo a compartir con otros y a comprender diferentes realidades que existen a su alrededor. Como última opción está repartir juguetes en casa de familiares, donde los abuelos, donde los tíos y personas de confianza con las que nuestros hij@s tengan relación habitual, así cuando vayan de visita no tendremos que ir cargados de juguetes y siempre les hará ilusión volver a utilizarlos.

Está claro que la mejor opción es no excedernos en el número de regalos pero esta situación muchas veces escapa a nuestro control y, lejos de ser una realidad, se convierte en un momento caótico. Contar con la colaboración del resto de la familia siempre ayuda, para no repetir regalos, para tener en cuenta preferencias y cantidades… Cada familia pone sus propias reglas con respecto a esto y es importante respetarlas, más allá de que sean los regalos que traen los Reyes Magos o Papá Noel, son aprendizajes que nuestros peques se llevan, la responsabilidad, la moderación, saber apreciar los regalos… Todos estos son los mensajes que les acompañan, para bien y para no tan bien, es interesante hacer un repaso de lo que queremos transmitir a nuestros hijos.

Imágenes de www.pixabay.com

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