Crianza intensiva

Un estilo de crianza importado de EE.UU. y que en Europa, pese a su estilo tradicionalmente más relajado, está teniendo muchos seguidores. Donde se busca potenciar al máximo las capacidades de nuestros pequeños y prepararlos para un mundo altamente competitivo.

¿Se puede criar de manera intensiva?

Se trata de una manera de educar y de criar aprovechando al máximo el desarrollo de habilidades de los hijos e hijas. Colegios punteros, clases extraescolares donde una actividad se encadena con la siguiente: ajedrez, natación, tenis, fútbol, música, inglés y hasta chino mandarín si es preciso. Sí, se puede criar de manera intensiva y sí, es interesante fomentar y potenciar diferentes habilidades en nuestros peques, pero no a cualquier precio, hay algunos aspectos en los que es interesante reparar.

Nos movemos en un mundo altamente competitivo y esto, muchas veces, relega a un segundo o tercer puesto la opinión y preferencia de los propios niños y niñas. Desde bien pequeños es importante trabajar la autonomía y la toma de decisiones. Tareas tan básicas como escoger la ropa o elegir el sabor del yogur (a partir de los 2 años son capaces de hacerlo) estimulan estas capacidades y, es algo que hoy en día y atendiendo a la competitividad y la necesidad creada de tener hijos «genio» y que aprovechen el tiempo, no se está trabajando.

Elegimos por ellos, obviamente pensando en su bienestar y en su futuro, pero puede que estemos perdiendo información por el camino y oportunidades de desarrollo.

¿Padres y madres intensivos… o intensos?

En los últimos 10 años, han aumentado los diagnósticos de trastornos de ansiedad en jóvenes menores de 17 años, pasando de un 3,5% a un 4,1% en la actualidad

Infocop (2019)

Cada vez son más frecuentes las consultas de padres preocupados por los elevados niveles de ansiedad de sus hijos y de autoexigencia, que suele responder al nivel de exigencia que, previamente, se le ha establecido desde fuera. Algo no estamos haciendo del todo bien.

A veces, es difícil tener clara la línea que separa el potenciar todos estos aspectos de una manera sana y positiva, de generar un estado de ansiedad en los niños por una elevada exigencia al tener una agenda repleta de actividades, sin tiempo para el ocio.

El juego, elemento fundamental en la infancia mediante el cual despiertan y se desarrollan la mayor parte de las habilidades y capacidades infantiles (habilidades sociales, habilidades motoras, aspectos emocionales…). Es muy importante desarrollar los aspectos más intelectuales, estamos de acuerdo, pero la parte emocional también. Se sabe que el 80% del éxito en la vida adulta se predice por aspectos de inteligencia emocional, mientras que la inteligencia académica predice el otro 20%. No es un aspecto que debamos olvidar.

Otra de las cosas que podemos obtener al criar de manera intensiva sin control, es que no dejemos espacio para el aburrimiento y, por lo tanto, no fomentemos el uso de la imaginación, tan poderosa como divertida.

Ajustar nuestras propias expectativas como padres para poder permitir a nuestros hijos involucrarse en las decisiones y en conocer sus preferencias, gustos, estilos… Los padres son la locomotora, al menos los primeros años de la infancia, pero en un tren hay vagón restaurante, vagones de pasajeros, vagones para el equipaje…

Equilibrio: intensiva y respetuosamente

La clave está en conseguir el punto de equilibrio entre aprovechar el tiempo de nuestros hijos con actividades y que ellos puedan formar parte de la elección, dejando siempre tiempo para el juego y el ocio, que también son un área para invertir esfuerzos y tiempo. Algunas otras pautas que pueden servir:

  • Preguntar, escuchar e involucrar
  • Actividades individuales y también en familia
  • Tiempo de calidad compartido
  • Tiempo para aburrirse, dejemos volar la imaginación

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