Mamás y autocuidados

Sin duda, cuidarnos a nosotras mismas es siempre una asignatura pendiente en el momento en que nos convertimos en madres. En parte se debe a la falta de tiempo y el cambio en la organización de nuestra vida en general, pero también al nuevo orden de prioridades que establecemos. Lo primero es el bebé, o los bebés. Por eso debemos intentar buscar nuestros momentos, dedicarnos unos minutos al día, conectar con nosotras mismas, en definitiva… cuidarnos más.

Ser mamá es un trabajo… y muy duro

Es cierto, sobre todo en los primeros meses de vida, los bebés son totalmente dependientes de su cuidador/a, que suele ser la madre y, además, con lactancia materna exclusiva, con lo que la dependencia de una sola persona es aún mayor. Ser mamá es agotador, física y emocionalmente, nada que no sepan todas las madres del mundo. Estos dos aspectos, el físico y el psicológico, cuando están bajo mínimos son un caldo de cultivo perfecto para la aparición de complicaciones en ambas áreas. No dormir, desorganización en los horarios de comidas y de la rutina en general, que desaparece tal y como la conocíamos, alteración de los ritmos biológicos, caída del sistema inmune… Además, si damos lactancia materna el consumo de calorías extra es alto, necesitamos mayor aporte calórico y hay que estar pendientes de la alimentación. En muchos casos es una situación ideal porque puedes comer todo lo que quieras y aun así no engordas un gramo. Olvídate de la operación bikini… ¡prueba la operación lactancia, los resultados están asegurados! Con la maternidad, sobre todo la reciente, nos exponemos a muchos factores nuevos que alteran nuestro bienestar, físico y psicológico, necesitamos cuidarnos más que nunca.

Cuidarse para cuidar bien

Esta frase es una de las tantas que se oyen últimamente con respecto a la maternidad, pero la mayor parte de las veces cae en saco roto. Es fundamental que seamos conscientes, tanto hombres como mujeres, de la importancia vital que tiene el autocuidado, estar bien y sentirse bien, porque la percepción del propio bienestar influye enormemente en el estado de salud. Bien es sabido que en casos de enfermedad, una actitud positiva por parte del paciente aumenta las probabilidades de recuperación y acelera el proceso.

Según los resultados recogidos en el “V Estudio de hábitos de vida saludable y bienestar en las mujeres” realizado por el instituto DKV en colaboración con la Universidad Rey Juan Carlos, el 50% de las encuestadas no están satisfechas con su nivel de bienestar, y el motivo principal son los problemas emocionales. De la muestra total, un 33% indicó que su estado general de bienestar era regular o malo. Son datos muy reveladores sobre el panorama actual en relación a la salud femenina en nuestro país. La encuesta se realizó a más de 3000 mujeres entre los 16 y 65 años, con hijos y sin ellos, y los resultados dejan entrever la importancia que damos a nuestra salud y bienestar emocional. Otro dato importante del estudio es que la mitad de las encuestadas afirma dedicar menos de una hora diaria al cuidado personal, esto engloba entre otros hábitos de higiene, vestimenta, deporte y ocio.

Gracias a estudios como este, que nos devuelven una imagen real de la sociedad femenina actual, podemos empezar a entender la importancia de “cuidarse para cuidar bien”.

Queda muy claro que en el momento en que nos convertimos en madres la prioridad son nuestros hijos, pero siempre hay momentos y ratitos para dedicarse a una misma. Cada cual dentro de sus posibilidades, no hace falta irse una vez por semana a un spa y a que nos den un masaje, si nuestra situación nos lo permite mejor que mejor, pero con seleccionar pequeños momentos y robarle unos minutos al reloj cada día, nuestra sensación de bienestar mejorará notablemente. Por ejemplo: alargar unos minutos la ducha; si nos gusta leer, pedir a la pareja o a quien tengamos cerca que estén media hora atentos al bebé para evadirnos en las páginas de un buen libro; si nuestra imagen personal es importante, intentar vestir no solo con chándal o pijama (que muchas veces se convierte en el uniforme oficial de las madres novatas), unos vaqueros, una camisa que nos guste, incluso maquillarnos si lo hacíamos antes, no nos lleva más de 15 minutos y nuestro bebé no va a desintegrarse por esperar a que mamá esté lista. Ya puedo oír las voces desde aquí… “cómo voy a pensar en maquillarme si no suelto al bebé ni de día ni de noche”, “imposible ducharme por más de 5 minutos seguidos, oír el llanto del bebé me genera estrés y voy a toda pastilla”. Sí, todas pasamos por eso, la diferencia está en quien es capaz de delegar momentos en los que somos prescindibles y dedicarlos a una misma, y quien no. Mujeres que priorizan a su bebé, pero van ganando minutos al reloj y logran priorizarse a ellas mismas en determinados momentos. Ahí está la clave del bienestar, si nos olvidamos de nosotras, principales cuidadoras la mayor parte de las veces, sería como olvidarnos del cirujano que opera a corazón abierto, o del bombero que lleva la manguera para apagar el fuego.

Con el ocio pasa lo mismo, es cierto que si estamos con lactancia materna los horarios se complican, pero un café con una amiga entre toma y toma del bebé… Son necesarios los momentos de desconexión física y ambiental, es decir, del bebé y de la casa. Hay que tener en cuenta también dónde nos sentiremos cómodas, a lo mejor hay mujeres que enseguida retoman su vida social y salen a cenar, dejando al bebé al cuidado de otras personas, que van de viaje en pareja y sin bebé. Pero hay otras a las que la ansiedad les ataca simplemente con pensarlo. En estos casos quizá un paseo de media hora en solitario sería suficiente, una escapada al cine… La intención no es convertirnos en quien no somos, hay que salir y dedicarse tiempo, sí, pero adaptado a las necesidades de cada una para evitar la aparición en escena de sentimientos tan negativos como la culpa.

¡Hola, soy la culpabilidad!

Entre la inseguridad de las primeras semanas, no sabemos si lo hacemos bien con el bebé, muchas veces no entendemos lo que necesita o lo que le sucede, la revolución hormonal, el cambio de vida, puedo seguir un buen rato… Si a esto le sumamos los sentimientos de culpa por estar pensando más en una misma que en el bebé, mejor cerrar la persiana y terminar con el negocio. Además, lamentablemente, la sociedad en la que vivimos fomenta la imagen de supermadre, sonriente con su bebé en brazos, totalmente volcada en la situación y, cuando en la vida real esto no suele suceder, la culpa campa a sus anchas.

Con esto quiero decir que claro que es importante cuidarse, buscar momentos para cada una porque, aunque seamos madres, seguimos siendo mujeres, parejas, trabajadoras, hijas, tías… y un largo etcétera, pero cada una tiene que buscar su zona de confort. Lo que para una es insuficiente, para otra es impensable. Están muy bien los consejos, pero a veces ponemos demasiada responsabilidad en las madres recientes que están más perdidas que otra cosa, agotadas, asombradas, y encima les pedimos que hagan un extra para pensar en ellas. ¡A lo mejor es que ya no le quedan neuronas para pensar en ella! Diversos estudios demuestran que tras el embarazo y parto los niveles de concentración y atención son más bajos, de ahí la estupenda palabra que lo define “momnesia” o amnesia de la madre, que suena un poco mejor. A lo mejor, lo que necesita esa madre con pijama, moño y ojeras de oso panda es que lleguen las amigas y la saquen de los pelos a tomar un café, ¡o una tila! Siempre previo consenso con la pareja para organizarse con el bebé, para no darle vía libre a la culpabilidad…

Asique, madres novatas del mundo ¡cuidaros! Ocuparos de vosotras, porque verse y sentirse bien nos hace pensar que estamos bien, a pleno rendimiento y preparadas para lo que venga. Dejad también que os cuiden, que muchas veces nos ponemos el traje de “súpermamá” y tiramos para delante sin pensarlo. Se trata de ser mamá cada una a su manera, no de cumplir ningún estándar. Buscad momentos de soledad, de reencontrarnos con parte de nuestra esencia, para organizar nuestros pensamientos y recolocar esos nuevos sentimientos y experiencias que estamos teniendo como madres. Momentos en compañía, no solo la de nuestro estupendo retoño, sino de los amigos de siempre, o los nuevos. Momentos en familia, en pareja… Momentos para disfrutar de nosotras mismas.

Imagenes de www.unsplash.com

Fuente: Instituto DKV https://dkvseguros.com/salud/instituto

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4 comentarios

  1. María

    ¡Qué verdad más grande y qué difícil hacerlo realmente! yo lo intento todos los días pero el ritmo de cada día al final me hace olvidarme de mí y pensar en mi familia.

    • Ánimo María, con tener presente que para tí es una necesidad ya llevas mucho camino recorrido. Se trata de ir robando cada día unos minutos al reloj, poco a poco y sin agobios, que bastante agobiante es ya el día a día como para añadirle más leña al fuego. ¡Ánimo!

  2. LAURA BRAVO BERMEJO

    A mí me resulta casi imposible no encuentro tiempo ni para ir al médico y el ocio sin niño me resulta angustioso con sentido de culpabilidad, muy complicado la verdad.

    • Si Laura, no es una tarea sencilla. A veces, si nos ponemos a pensar un poco en cómo nos organizamos y cómo repartimos el peso de la crianza, podemos ver que no es equitativo e, incluso, somos nosotras con nuestras creencias, barreras e ideas impuestas y autoaceptadas sobre la maternidad las que nos cargamos constantemente con la mayor responsabilidad en lo que a los niños se refiere. Una revisión de estas creencias (p.e.»la madre tiene que estar siempre al lado de su bebé para crear un apego seguro»)y otras parecidas, puede ser un primer paso para lograr un autoconvencimiento de que todo tiene un término medio y que es importante estar bien y atenderse una misma para poder atender el resto de cosas (niños, trabajo, pareja…).

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